El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió acoger con dignidad a las personas migrantes y refugiadas durante su intervención del 5 de noviembre en la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Madrid. También defendió la diversidad cultural de la región y sostuvo que valorar la propia identidad no implica temer a otras culturas.
Ante representantes de los países iberoamericanos, Guterres destacó que las personas migrantes y refugiadas llevan consigo sus lenguas, cantos y memorias. Planteó que recibirlas con dignidad es coherente con la tradición cultural de una comunidad formada por historias y herencias diversas.
Cultura, identidad y convivencia
El discurso presentó la cultura como un elemento de identidad, pertenencia y cohesión. Guterres aludió a las herencias indígenas, africanas y europeas que confluyen en Iberoamérica, así como a una historia marcada por encuentros y heridas.
El secretario general también defendió la libertad de expresión de los artistas, incluso cuando sus obras resultan incómodas. En su intervención, vinculó la cultura con la posibilidad de reconocer la humanidad compartida y favorecer la convivencia.
Un llamado a preservar lo humano
Guterres se refirió además a la inteligencia artificial y advirtió sobre la concentración de poder para decidir qué ve, lee y cree la ciudadanía. Señaló que, a medida que las máquinas adquieren más capacidades, cobra mayor importancia aquello que distingue a las personas.
Al comienzo de su discurso, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Urda. También llamó a los países a convivir en paz y a trabajar en la reconciliación, más allá de sus diferencias.






