Representantes de la oposición israelí consideraron que un eventual cambio de coalición, después de las elecciones parlamentarias del 27 de octubre de 2026, podría mejorar la relación con México, marcada por diferencias entre ambos gobiernos y por la presencia en Israel de ciudadanos mexicanos requeridos por la justicia.
Las declaraciones fueron realizadas en Tel Aviv durante un encuentro con medios de habla hispana de América Latina, Estados Unidos y Europa. Participaron candidatos de sectores de izquierda y centroderecha que buscan desplazar al primer ministro Benjamin Netanyahu mediante una nueva coalición parlamentaria.
Eitan Ginzburg, candidato a diputado por la agrupación Juntos, vinculada con Naftali Bennett y Yair Lapid, sostuvo que Claudia Sheinbaum mantiene una disposición favorable hacia el pueblo judío y hacia Israel, pero que rechaza al actual gobierno israelí. Afirmó que un nuevo gobierno podría necesitar tiempo, aunque tendría posibilidades de modificar la relación bilateral.
Ginzburg también cuestionó el liderazgo de Netanyahu y señaló que sus decisiones responden a intereses personales antes que al bienestar del país. Sus comentarios se produjeron a un día de los comicios parlamentarios, en los que la oposición busca alcanzar los 61 escaños necesarios para formar gobierno.
Por su parte, Tomer Avital, candidato del partido Los Demócratas, vinculó la relación bilateral con asuntos de justicia. Al referirse a Tomás Zerón de Lucio, exjefe de la Agencia de Investigación Criminal y requerido por autoridades mexicanas, así como a Andrés Roemer, exembajador de México ante la UNESCO acusado de violación, afirmó que una nueva administración israelí buscaría revisar estos casos.
Avital aseguró que, después de las elecciones, su partido haría lo posible por mejorar las relaciones con México. Entre sus propuestas mencionó acuerdos claros en materia de justicia, medidas para impedir que personas acusadas de delitos encuentren refugio en Israel, la igualdad entre árabes e israelíes y la búsqueda de la paz con los países vecinos.
Las elecciones del 27 de octubre definirán la composición de la Knéset, integrada por 120 escaños. La oposición israelí llega a los comicios como un bloque amplio, pero con diferencias internas sobre la relación con los partidos árabes y sobre la coalición que podría gobernar después de la votación.






