Barack Obama, Kamala Harris, Gavin Newsom, Nancy Pelosi y organizaciones defensoras de los derechos de los latinos lamentaron la muerte de Dolores Huerta, histórica activista por los derechos civiles y laborales en Estados Unidos, quien falleció el miércoles 28 de octubre de 2026 a los 96 años.
Huerta cofundó en 1962 la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas, organización que posteriormente se convirtió en la United Farm Workers (UFW), y dedicó gran parte de su vida a la defensa de los trabajadores agrícolas, las mujeres, los inmigrantes y otras comunidades marginadas.
El expresidente Barack Obama recordó a Huerta como una heroína y destacó que fue ella quien creó el lema “¡Sí, se puede!”, una frase que posteriormente se convirtió en uno de los mensajes centrales de su campaña presidencial de 2008. Obama también reconoció la lucha de la activista contra el sexismo y los abusos dentro del movimiento laboral.
La exvicepresidenta Kamala Harris describió a Huerta como un motor de cambio en California y en todo Estados Unidos. Nancy Pelosi, expresidenta de la Cámara de Representantes, afirmó que el grito “¡Sí, se puede!” inspiró a generaciones a creer en la fuerza de la acción colectiva.
El gobernador de California, Gavin Newsom, señaló que Huerta fue una presencia constante en la vida pública del estado y la definió como una leyenda. También resaltó que su activismo trascendió la defensa de los trabajadores agrícolas y alcanzó causas relacionadas con los derechos de las mujeres, los inmigrantes y las minorías.
La presidenta de la UFW, Teresa Romero, expresó el duelo del sindicato y subrayó que el legado de Huerta mantiene vigencia. La organización destacó su papel en la creación y conducción de uno de los sindicatos agrícolas más importantes de la historia de Estados Unidos.
Huerta, nacida en Nuevo México en 1930 y madre de 13 hijos, recibió en 2012 la Medalla Presidencial de la Libertad. Además, fue reconocida por su trayectoria en el movimiento laboral y por abrir camino a nuevas generaciones de mujeres y latinos en la defensa de los derechos civiles.
Tras su fallecimiento, organizaciones latinas, sindicales y defensoras de los derechos de los inmigrantes prometieron mantener vivas las causas que impulsó durante más de seis décadas de activismo.






