El Likud, partido liderado por Benjamin Netanyahu, acusó el miércoles 28 de octubre de 2026 a partidos árabes de “robar las elecciones” de Israel y pidió a la Policía y al Shin Bet investigar posibles irregularidades ocurridas durante los comicios legislativos del martes 27 de octubre.
La formación derechista afirmó que presentó cientos de testimonios y pruebas ante las autoridades electorales y de seguridad. Entre las acusaciones mencionó presuntos sobornos, amenazas, violencia, falsificación de identidades, discrepancias entre el número de votantes y sobres, además del uso de software no autorizado para movilizar electores.
La autoridad electoral revisará las denuncias
La Comisión Electoral Central de Israel informó que revisará las denuncias de fraude e irregularidades planteadas por el Likud y por otras fuerzas políticas. Hasta el momento, las acusaciones del partido de Netanyahu no han sido establecidas como hechos por una investigación concluida.
El Likud sostuvo que en algunos colegios electorales de comunidades árabes se habrían registrado casos de votantes que ingresaron juntos a las cabinas, personas que sufragaron con identidades falsas y sobres que supuestamente contenían dinero en efectivo junto con papeletas del partido Raam.
Los partidos árabes ganan peso en un Parlamento sin mayoría clara
El escrutinio parcial mantenía al bloque encabezado por Netanyahu por debajo de los 61 escaños necesarios para controlar la Knéset. Los partidos árabes aumentaron su representación y quedaron en posición de influir en las negociaciones para formar el próximo gobierno.
Con más de 80% de los votos contabilizados, el bloque de Netanyahu tenía alrededor de 53 diputados, mientras que la oposición liderada por Gadi Eisenkot sumaba aproximadamente 48. Los partidos árabes podían alcanzar hasta 19 escaños, de acuerdo con el conteo parcial.
El incremento de la participación en localidades árabes modificó el equilibrio electoral y abrió la posibilidad de que esas fuerzas apoyen, de manera directa o indirecta, una alternativa de gobierno encabezada por la oposición. Sin embargo, una alianza de ese tipo enfrenta resistencia dentro de sectores de la mayoría judía.
El líder del principal partido de izquierda integrado en el bloque opositor, Yair Golan, expresó su disposición a formar un gobierno de cambio con la participación de ciudadanos árabes. Las negociaciones políticas continuarán mientras avanza el recuento y las autoridades revisan las denuncias presentadas.






