El Kremlin rechazó este miércoles 7 de octubre de 2026 los reportes sobre una segunda muerte relacionada con un posible brote de peste neumónica en la región de Irkutsk, Siberia. Las autoridades rusas sostienen que la única víctima confirmada, una investigadora de 28 años, falleció el 2 de octubre por una neumonía de etiología desconocida.
Dmitri Peskov, portavoz presidencial, pidió atender únicamente los comunicados del organismo ruso de protección al consumidor, Rospotrebnadzor, y calificó como falsas a la mayoría de las informaciones difundidas sobre el caso. Hasta ahora, no existe confirmación oficial de una segunda muerte por peste neumónica.
La investigadora trabajaba en el Instituto de Investigación contra la Peste de Irkutsk y el Lejano Oriente. Murió en un hospital de Shélejov después de presentar una neumonía grave; las autoridades investigaron si la enfermedad podía estar relacionada con la bacteria Yersinia pestis o con una exposición accidental durante su trabajo.
Rospotrebnadzor negó que hubiera ocurrido un accidente durante la manipulación de microorganismos en el instituto. También informó que se respetaron los protocolos de seguridad, que la mujer estaba vacunada y que la situación epidemiológica en Irkutsk permanecía estable.
Más del 90% de los análisis realizados a las personas que tuvieron contacto con la fallecida ya habían concluido. En casi 5 mil pruebas de laboratorio no se detectaron microorganismos patógenos peligrosos ni afecciones relacionadas con una enfermedad infecciosa entre los contactos examinados.
La Organización Mundial de la Salud informó que Rusia le comunicó que no se habían registrado casos recientes de peste en la región de Irkutsk ni patógenos de alta peligrosidad entre los contactos. Sin embargo, pidió un intercambio de información rápido, completo y transparente para aclarar las versiones contradictorias y evaluar con precisión los riesgos para la salud pública.
La peste neumónica es una forma grave de infección causada por Yersinia pestis y puede transmitirse mediante partículas respiratorias. No obstante, las autoridades rusas y los organismos internacionales no han confirmado hasta el momento que la muerte de la investigadora haya sido provocada por esta enfermedad.
La situación continúa bajo vigilancia mientras se revisan los resultados médicos y se mantiene el seguimiento de las personas que tuvieron contacto con la fallecida. El principal punto pendiente es determinar la causa definitiva de la neumonía que provocó su muerte y esclarecer el origen de los reportes sobre una segunda víctima.






