Personas privadas de la libertad del penal Neza-Bordo, en Nezahualcóyotl, Estado de México, elaboraron una megaofrenda para el Día de Muertos de 2026. La instalación, llamada Parakota —mariposa— “trascendiendo los muros”, reúne piezas de cartonería y papel reciclado creadas durante meses de trabajo.
La obra ocupa gran parte de la palapa de usos múltiples del centro penitenciario y forma parte de un concurso estatal de ofrendas en el que participan cárceles mexiquenses. Su montaje evoca elementos de la tradición de Día de Muertos y paisajes asociados con el lago de Janitzio, en Michoacán.
Flores, catrinas y figuras monumentales
La elaboración requirió alrededor de nueve meses de trabajo artístico y artesanal. Entre las piezas descritas en la ofrenda hay 50 mil flores hechas a mano y 29 figuras, incluidas 13 catrinas, una carreta, dos cráneos, tres perros gigantes y cinco balsas monumentales.
Internos en proceso penal y personas que cumplen sentencias colaboraron en la instalación. De acuerdo con información difundida sobre el proyecto, participaron más de 130 personas; el trabajo se organizó en equipos dedicados a distintas piezas y técnicas.
Un homenaje personal entre una obra colectiva
Para David Alberto Espíndola, participante desde hace ocho años, esta edición tiene un significado personal: dedicó parte de su trabajo a su esposa, quien falleció este año. Explicó que crear la ofrenda le permitió expresar parte del dolor por su pérdida y mantener presente el recuerdo de sus seres queridos.
La megaofrenda reúne esa dedicatoria con el esfuerzo colectivo de quienes construyeron las flores, figuras y demás elementos. Así, la propuesta convierte el espacio de la palapa en una representación de la tradición y la memoria durante la celebración de Día de Muertos.






