Estudiantes y docentes de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete (ENCRyM) mantienen un paro de labores para exigir el pago de becas, recursos para materiales y viáticos, mejores condiciones de estudio y medidas contra la violencia de género. La protesta se desarrolla en la sede de la institución, dependiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La movilización también cuenta con la participación de profesores contratados bajo el esquema Hora-Semana-Mes, quienes denunciaron precariedad laboral y respaldaron las demandas estudiantiles. Entre sus exigencias se encuentran condiciones de contratación dignas y el pago oportuno por su trabajo.
Demandas de la comunidad académica
La comunidad de la ENCRyM reclama que estudiantes y docentes han tenido que cubrir con recursos propios materiales de trabajo, gastos de prácticas profesionales y viáticos. También solicita transparencia sobre los fondos destinados a la investigación de campo y la restitución de apoyos económicos para actividades académicas.
El pliego petitorio incluye además la exigencia de contar con espacios seguros, dignos y libres de violencia, así como una respuesta institucional a los casos y señalamientos relacionados con violencia de género y hostigamiento sexual.
La protesta se prolongó después de que el director general del INAH, Joel Omar Vázquez Herrera, no acudiera inicialmente a la mesa de diálogo esperada por estudiantes y profesores. En su lugar participaron funcionarios del instituto, mientras la comunidad aguardaba una reunión directa con el titular.
Durante el paro se realizaron reuniones de negociación con autoridades de la ENCRyM y representantes administrativos y del área de becas del INAH. La comunidad espera que el diálogo permita revisar las demandas y establecer compromisos concretos sobre pagos, presupuesto, infraestructura y condiciones laborales.
El paro está previsto para mantenerse hasta que se concrete la reunión con la dirección general del INAH y se avance en la firma del pliego petitorio. Mientras tanto, estudiantes y docentes sostienen la protesta como medida de presión para obtener respuestas a sus exigencias.






