El gobierno de Francia suspendió el miércoles 7 de octubre de 2026 el uso de granadas aturdidoras por parte de la policía durante las protestas estudiantiles, después de que un adolescente de 15 años perdiera una mano en un incidente ocurrido en Lens, al norte del país.
La suspensión fue anunciada por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, y se aplicará únicamente al movimiento de estudiantes de liceos mientras se investigan los hechos. Las autoridades aún deben determinar con precisión cómo ocurrió la detonación y cuál fue la participación del artefacto policial en la lesión.
Las movilizaciones comenzaron en septiembre por la falta de profesores, los horarios sobrecargados y el deterioro de las instalaciones escolares. El martes 6 de octubre, una nueva jornada de protestas reunió a alrededor de 256 mil estudiantes, docentes y padres en distintas ciudades de Francia.
Más de 6 mil 500 personas, en su mayoría menores de edad, han sido detenidas desde el inicio de la movilización. El gobierno reportó además 215 estudiantes, 715 policías y 85 integrantes del personal docente lesionados, mientras que la policía abrió 18 investigaciones internas por posibles irregularidades durante las intervenciones.
Investigación sobre el incidente en Lens
El adolescente resultó gravemente herido el lunes 5 de octubre frente a un instituto de Lens. Una versión sostiene que el joven recogió una granada de dispersión lanzada durante el operativo, aunque las autoridades indicaron que las circunstancias exactas todavía no han sido establecidas.
Otro estudiante de 14 años sufrió lesiones en el rostro tras la detonación de una granada de gas lacrimógeno a corta distancia en Saint-Ouen-l’Aumône, en la región de París. Estos casos aumentaron las críticas contra la respuesta policial y llevaron al gobierno a revisar temporalmente el uso de este tipo de dispositivos.
Aunque la mayoría de las protestas han sido pacíficas, en algunas concentraciones se registraron enfrentamientos entre manifestantes y agentes. Las autoridades francesas sostienen que también se produjeron actos violentos y lanzamiento de objetos contra la policía.
Pese a la suspensión, sindicatos educativos convocaron a nuevas movilizaciones y una huelga para el jueves. Más de 500 liceos permanecían parcialmente cerrados debido a bloqueos estudiantiles, mientras el gobierno enfrenta presiones para responder a las demandas sobre las condiciones de enseñanza y el uso de la fuerza durante las protestas.






