Los hogares unipersonales —aquellos en los que vive una sola persona— representaron 18.2% del total en la Ciudad de México en 2025, frente a 15.2% en 2020. El cambio equivale a un aumento de tres puntos porcentuales en cinco años.
En contraste, bajó la proporción de hogares familiares. Los nucleares, integrados por parejas con o sin hijos o por un solo progenitor con hijos, pasaron de 54.7% a 54.0%. Los ampliados, que incluyen a otros parientes, disminuyeron de 26.8% a 24.3%.
Un cambio en la composición de los hogares
Las cifras describen una transformación en la forma en que se organizan los hogares capitalinos. El crecimiento de los unipersonales coincide con una menor proporción de hogares nucleares y ampliados, aunque los porcentajes, por sí solos, no explican las razones de cada decisión de vida.
Entre los factores señalados en el análisis del fenómeno figuran cambios culturales y económicos, el envejecimiento de la población y una menor preferencia por el matrimonio o por tener hijos. Las circunstancias pueden variar de una persona a otra.
El dato central es que vivir solo tiene un peso creciente en la composición de los hogares de la capital: en 2025, casi uno de cada cinco era unipersonal.






