Vocholandia se encuentra en Cuautepec, al norte de la Ciudad de México, dentro de la alcaldía Gustavo A. Madero. El lugar recibió este apodo por la gran cantidad de Volkswagen Sedán, conocidos como vochos, que aún circulan por sus calles y son utilizados como taxis y vehículos de traslado cotidiano.
A diferencia de otras zonas donde los vochos son conservados por coleccionistas, en Cuautepec estos automóviles forman parte de la movilidad diaria. Los llamados vochotaxis trasladan a los habitantes por calles estrechas y pendientes pronunciadas de barrios ubicados en las zonas altas.
¿Por qué hay tantos vochos en Cuautepec?
El Volkswagen Sedán se convirtió en una alternativa práctica para recorrer la accidentada geografía de Cuautepec. Su tamaño compacto, el motor trasero y la facilidad para conseguir refacciones y repararlo han permitido que continúe en servicio varias décadas después de que dejó de fabricarse.
En la zona existen bases de vochotaxis que conectan a los pasajeros con mercados, escuelas, centros de salud, estaciones de transporte y colonias ubicadas en las partes altas. Para muchas familias, estos vehículos representan una opción accesible para desplazarse en trayectos cortos.
El vocho y su historia en México
El primer Volkswagen Sedán fabricado en México salió de la planta de Puebla en octubre de 1967. La producción del modelo terminó el 31 de julio de 2003, cuando el último automóvil dejó esa fábrica y miles de seguidores despidieron al llamado auto del pueblo.
La planta mexicana produjo 1 millón 691 mil 542 escarabajos, una cifra que refleja la importancia que el modelo alcanzó en el país. Su presencia en Cuautepec mantiene vigente parte de esa historia y explica por qué la zona es identificada popularmente como Vocholandia.
¿De dónde viene el nombre vocho?
El nombre original del vehículo era Volkswagen Tipo 1. Una de las principales teorías señala que el apodo mexicano proviene de la palabra francesa “boches”, utilizada para referirse de forma despectiva a los alemanes durante las guerras mundiales.
Con el tiempo, la palabra fue adoptada en México para identificar al automóvil. En Cuautepec, el vocho dejó de ser únicamente un modelo clásico y se convirtió en una herramienta de trabajo, una alternativa de movilidad y parte de la identidad de la comunidad.






