Las movilizaciones por el costo de vida, la educación y otras demandas sociales marcaron el fin de semana en Europa. En Italia, estudiantes y trabajadores marcharon el viernes 30 de octubre en decenas de ciudades; para este sábado 31, Francia anunció medidas de seguridad ante nuevas protestas, mientras Países Bajos vigilaba convocatorias juveniles difundidas por internet.
Las respuestas varían según el país: en Italia se realizaron manifestaciones y una huelga general; en Francia se autorizó una ruta en París por los bulevares exteriores y se desplegaron fuerzas de seguridad; en Países Bajos, la preocupación se centra en mensajes que llaman a reunirse, pero no estaba claro si se traducirían en concentraciones o disturbios.
Marchas y tensiones en Italia
Las protestas italianas del viernes reunieron a estudiantes, trabajadores, agricultores y otros sectores en más de 60 ciudades. Las demandas incluyeron mayores recursos para la educación, medidas frente al costo de vida y rechazo al gasto en defensa.
La mayoría de las marchas transcurrió sin incidentes graves, aunque se registraron tensiones en Roma y Turín. En Roma, la policía utilizó cañones de agua y hubo personas detenidas; también se reportaron enfrentamientos en otras localidades.
Francia ajusta el operativo para el sábado
Las autoridades francesas movilizaron a 70 mil policías y gendarmes para las manifestaciones del sábado 31 de octubre, en medio de advertencias sobre posibles alteraciones del orden durante la noche de Halloween. En París, el Consejo de Estado autorizó el recorrido entre Porte de Bagnolet y Porte de Charenton, por la periferia de la capital.
También se restringió el acceso nocturno a sectores de la plaza de la República y Les Halles, donde se habían producido saqueos el 17 de octubre. Las movilizaciones francesas comenzaron con demandas estudiantiles relacionadas con las condiciones escolares y se ampliaron a reclamos por el costo de vida.
Convocatorias en redes preocupan en Países Bajos
En Países Bajos circularon mensajes en Telegram y Snapchat que llamaban a jóvenes a reunirse en ciudades como La Haya, Maastricht y Eindhoven. Algunos incluían referencias a posibles actos vandálicos y saqueos, por lo que la policía y autoridades locales dijeron estar al tanto de la situación.
En Maastricht, centros de enseñanza secundaria avisaron a las familias sobre las convocatorias. Sin embargo, antes de las reuniones previstas no estaba confirmado que fueran a concretarse protestas ni que derivaran en disturbios. Las autoridades evaluaban los riesgos mientras seguían circulando los mensajes.






