El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, utilizó la imagen de la “motosierra” asociada al mandatario argentino Javier Milei para cuestionar el plan de recortes de su rival electoral, Flávio Bolsonaro, rumbo a la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre. Lula sostuvo que el llamado “tijeretazo” tendría consecuencias negativas para la población.
“Allí la promesa era la motosierra. Aquí, el tijeretazo. El resultado práctico siempre es el mismo: en contra del pueblo”, escribió Lula en sus redes sociales al compartir un video con testimonios sobre las dificultades económicas de habitantes de Argentina.
La publicación forma parte de la estrategia del Partido de los Trabajadores para advertir sobre los posibles efectos de una política de austeridad en Brasil. En el video difundido por la formación aparecen personas que describen problemas para acceder a alimentos y sostienen que la carne se ha convertido en un privilegio para algunos sectores de la población argentina.
Flávio Bolsonaro ha planteado reducir el gasto público y los impuestos con el objetivo de equilibrar las cuentas públicas y favorecer una disminución de las tasas de interés. El candidato del Partido Liberal ha definido su propuesta como un “tijeretazo” y ha asegurado que los recortes no afectarán a las personas más necesitadas.
Lula también ha cuestionado en actos y declaraciones públicas que los programas de ajuste fiscal terminen trasladando el costo a los sectores de menores ingresos. En esa línea, afirmó que las propuestas de recorte suelen reducir recursos destinados a servicios y políticas sociales.
La disputa entre ambos candidatos se intensificó después de la primera vuelta, en la que Flávio Bolsonaro quedó por delante de Lula y ambos avanzaron al balotaje. Milei ha respaldado públicamente al candidato brasileño, una cercanía que ha convertido al mandatario argentino y su programa económico en parte del debate electoral de Brasil.
La segunda vuelta se celebrará el 25 de octubre. Hasta entonces, la campaña estará marcada por el contraste entre la promesa de reducción del gasto defendida por Bolsonaro y la advertencia de Lula sobre sus posibles efectos sociales.






