El Nasdaq 100 perdió más de 2 billones de dólares de valor de mercado durante octubre de 2026, en un mes marcado por la preocupación de que las fuertes inversiones de las grandes tecnológicas en inteligencia artificial tarden en producir rendimientos. El viernes 30 de octubre, el Nasdaq Composite cayó 2.86% y cerró en 25,437 puntos.
La baja reflejó una mayor exigencia de resultados por parte de los inversionistas. Los reportes trimestrales y los planes de gasto de empresas como Amazon e Intel reavivaron las preguntas sobre el costo de ampliar la infraestructura de IA y el tiempo que tomaría recuperar esas inversiones.
La inversión tecnológica, bajo escrutinio
La caída no fue uniforme en todo el mercado. El Nasdaq 100 terminó octubre 7.8% por debajo de su máximo de cierre, alcanzado el 6 de octubre, mientras el retroceso se concentró en empresas tecnológicas expuestas a las expectativas sobre inteligencia artificial y sus costos.
Al mismo tiempo, la inversión en equipo de procesamiento de información en Estados Unidos —incluidas computadoras y servidores— aumentó 37.4% en el tercer trimestre. El dato muestra el peso de la tecnología en la actividad económica, aunque no permite identificar qué parte de ese gasto se destinó específicamente a inteligencia artificial.
El vínculo con las exportaciones mexicanas
La discusión también tiene una dimensión para México. Entre enero y septiembre de 2026, las exportaciones mexicanas de mercancías sumaron 627,194 millones de dólares, un aumento anual de 30.4%. Dentro de ese comercio, las ventas de equipo de cómputo destinadas a centros de datos estadounidenses forman parte de la conexión entre la expansión tecnológica y la actividad exportadora mexicana.
Si las empresas tecnológicas reducen o aplazan sus planes de inversión, México podría resentirlo a través de esa demanda vinculada a los centros de datos. La caída bursátil de octubre, por sí sola, no determina el rumbo de esos proyectos, pero sí refleja que los inversionistas están poniendo mayor atención en su rentabilidad y financiamiento.
El episodio marca un cambio de énfasis: además de valorar el potencial de la inteligencia artificial, el mercado busca señales concretas de que el gasto en infraestructura puede traducirse en ingresos y ganancias.






