Puerto Vallarta amaneció prácticamente desierto el domingo 11 de octubre de 2026, mientras habitantes y turistas permanecían resguardados en sus casas y hoteles ante la emergencia provocada por el huracán Simon en las costas de Jalisco.
Durante un recorrido por la ciudad, las avenidas México, Los Poetas y Fluvial lucieron casi vacías. La circulación de vehículos del Ejército Mexicano, la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional contrastó con la ausencia de automóviles particulares y peatones.
Los elementos federales realizaron recorridos de vigilancia y prevención, mientras policías municipales permanecieron cerca de establecimientos comerciales para reforzar la seguridad y prevenir posibles saqueos durante la contingencia.
La emergencia modificó también la operación de los comercios. Algunos supermercados y tiendas de autoservicio atendieron a sus clientes mediante ventanillas, con medidas de protección para mantener la venta de productos básicos.
En las fachadas de distintos negocios se observaron tablones de madera y costales de arena, colocados para reducir los posibles daños por el oleaje y las inundaciones. La actividad turística, que normalmente aumenta durante octubre y noviembre, quedó prácticamente suspendida.
Las autoridades federales y estatales habían desplegado un operativo preventivo en Puerto Vallarta y otros municipios de Jalisco y Colima, con participación de cuerpos de seguridad, protección civil y dependencias de atención a emergencias.
Mientras disminuía el peligro, habitantes y visitantes permanecieron alejados de las playas y espacios públicos. Puerto Vallarta quedó en pausa ante la amenaza del huracán Simon y la recomendación de mantenerse bajo resguardo.






