Al menos 87 estudiantes de preescolar, primaria y secundaria de Santa Elena, comunidad de San Miguel Totolapan, Guerrero, cruzan diariamente un río para llegar a sus escuelas, caminando, montados en mulas o cargados por sus padres. La comunidad solicita la construcción urgente de un puente definitivo, una petición que, de acuerdo con habitantes y docentes, permanece sin respuesta desde hace años.
La situación afecta a 46 alumnos de primaria, 23 de secundaria y 18 de jardín de niños. Los menores atraviesan el cauce dos veces al día: por la mañana para acudir a clases y al mediodía para regresar a sus hogares.
El riesgo aumenta durante la temporada de lluvias
El caudal del río crece después de las lluvias, lo que eleva el peligro para los estudiantes y puede obligar a suspender las actividades escolares hasta por dos meses. Quienes logran cruzar caminando suelen llegar con el uniforme, los útiles o las mochilas mojados.
El maestro Hugo Alberto Arroyo Soriano explicó que los alumnos también enfrentan enfermedades respiratorias durante los meses de septiembre y octubre debido a que llegan a las escuelas con la ropa húmeda. La comunidad ha instalado puentes provisionales, pero las corrientes fuertes los destruyen.
Una petición pendiente ante los tres órdenes de gobierno
El comisario municipal Agustín Olais Varona y el profesor Arroyo Soriano difundieron videos para solicitar a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda que se construya la obra. Los habitantes sostienen que han planteado la necesidad del puente durante al menos 13 años.
La precariedad del cruce quedó expuesta nuevamente en octubre, cuando un puente provisional colapsó tras el incremento del caudal provocado por lluvias asociadas al huracán Simón. El derrumbe dejó incomunicadas durante varios días a cientos de familias de Santa Elena y obligó a los pobladores a utilizar una tirolesa improvisada para trasladar víveres.
Mientras no exista una vía segura, los estudiantes continuarán dependiendo de las condiciones del río para asistir a clases. La comunidad pide una solución permanente que permita garantizar el acceso cotidiano a la educación.






