Aplicar protector solar es una medida de cuidado que también importa en días nublados y durante el invierno. Sin embargo, usar poca cantidad, dejar zonas sin cubrir o no reaplicarlo puede reducir la protección frente a la radiación ultravioleta.
Cinco errores frecuentes al usar protector solar
- Aplicar muy poco. Una capa insuficiente puede dejar la piel menos protegida de lo esperado. Distribuye el producto de manera uniforme y sigue las indicaciones de la etiqueta; la cantidad necesaria puede variar según la zona y el tamaño del cuerpo.
- Olvidar algunas zonas. Orejas, cuello, labios y empeines suelen quedar fuera de la aplicación. Cubre la piel expuesta y, para los labios, utiliza un bálsamo con FPS.
- Elegir sin revisar la etiqueta. Busca un protector de amplio espectro, que indique protección contra rayos UVA y UVB, y FPS de 30 o superior. Si vas a nadar o sudar, revisa también si el producto es resistente al agua y por cuánto tiempo.
- No reaplicarlo. Una sola aplicación por la mañana no basta para mantener la protección mientras estás al aire libre. Vuelve a aplicar el producto al menos cada dos horas y sigue las instrucciones de la etiqueta; hazlo antes si nadas, sudas o te secas con una toalla.
- Dejar de usarlo cuando está nublado o hace frío. Las nubes y las bajas temperaturas no eliminan la exposición a los rayos UV. Mantén las medidas de protección cuando estés al aire libre.
Cómo incorporarlo a tu rutina
Aplícalo antes de salir, siguiendo el tiempo indicado en el envase; una recomendación habitual es hacerlo unos 15 minutos antes de exponerte al sol. Extiéndelo de forma uniforme sobre toda la piel que no cubra la ropa y revisa que no queden áreas sin producto.
El protector solar complementa otras medidas: buscar sombra, usar sombrero de ala ancha y llevar lentes con filtro UV ayuda a reducir la exposición directa. Ninguna aplicación elimina por completo los riesgos de la radiación, por lo que conviene combinar estas precauciones.






