La oposición a los centros de datos de inteligencia artificial se ha convertido en un tema político en Estados Unidos, donde este martes 3 de noviembre de 2026 se celebran elecciones de medio mandato para renovar la Cámara de Representantes y parte del Senado. Encuestas recientes registran rechazo a instalar estas instalaciones cerca de las comunidades, tanto entre demócratas como entre republicanos.
El debate no se limita al interés por la inteligencia artificial: también alcanza el consumo eléctrico, el uso de agua, los incentivos públicos y quién debe pagar las obras necesarias para conectar nuevos centros de datos. El resultado electoral no determina por sí solo el futuro de esos proyectos, pero la resistencia comunitaria y las decisiones regulatorias pueden influir en dónde se construyen.
Un rechazo que cruza líneas partidistas
Una encuesta de NBC News encontró que 69% de las personas consultadas se oponía a construir centros de datos de inteligencia artificial en su zona. La oposición alcanzó 81% entre demócratas y 57% entre republicanos, una señal de que la preocupación local no se limita a un solo partido. Otra encuesta nacional también encontró mayorías opuestas a nuevos centros de datos, incluso en sus propias comunidades.
Entre los asuntos que alimentan el debate están la demanda de electricidad y agua y el impacto de los proyectos en las comunidades. Por ello, algunas propuestas políticas buscan revisar permisos e incentivos, así como establecer quién cubriría las ampliaciones de infraestructura necesarias. Las condiciones y medidas concretas varían según el lugar.
México podría atraer proyectos, pero enfrenta límites
La cercanía con Estados Unidos, la integración comercial y los corredores industriales vinculados al nearshoring colocan a México entre las alternativas que algunas empresas pueden considerar. Sin embargo, una mayor oposición en comunidades estadounidenses no significa que las compañías vayan a trasladar automáticamente sus proyectos al país ni permite anticipar qué inversiones se concretarán.
La disponibilidad eléctrica es uno de los retos para el crecimiento del sector mexicano. En septiembre de 2026, se reportó que entre 1.5 y 2 gigawatts de los 7 gigawatts solicitados para conectarse a la red correspondían a centros de datos; esas cifras son solicitudes, no energía ya disponible. La capacidad de generación y las redes para transmitir y distribuir electricidad condicionan qué proyectos pueden avanzar.
Así, la posibilidad de atraer inversiones convive con preguntas sobre recursos, infraestructura y beneficios para las comunidades que reciban las instalaciones. La expansión del sector en México dependerá no solo de la demanda tecnológica, sino también de la capacidad de resolver esas necesidades y definir condiciones para cada proyecto.






