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Así debes cuidar las llantas para ahorrar gasolina

Mantener las llantas en buen estado puede ayudar a reducir el consumo de gasolina, ya que unos neumáticos con la presión adecuada ofrecen menor resistencia al rodamiento y requieren menos esfuerzo del motor. La revisión debe incluir el inflado, el desgaste, la alineación, el balanceo y la carga que transporta el vehículo.

La resistencia al rodamiento es la fuerza que se opone al movimiento de las llantas sobre el camino. Cuando la presión es inferior a la recomendada por el fabricante, los neumáticos se deforman más durante la marcha, aumenta esa resistencia y el motor puede consumir más combustible.

Cinco cuidados para ahorrar gasolina

  1. Revisa la presión. Comprueba que las cuatro llantas tengan el nivel indicado por el fabricante del vehículo. Esta información suele encontrarse en una placa ubicada en el marco de la puerta del conductor, cerca de la tapa del tanque de gasolina o en el manual del automóvil.
  2. Inspecciónalas cada mes. Verifica el inflado, el desgaste parejo y la ausencia de cortes, grietas, deformaciones u otros daños. También es recomendable hacer la revisión antes de un viaje largo.
  3. Vigila la banda de rodamiento. El desgaste debe revisarse periódicamente y, de acuerdo con las recomendaciones incluidas en la información de referencia, cada 5,000 kilómetros o cuando la profundidad llegue a 3 milímetros. Si la llanta está demasiado desgastada, debe reemplazarse.
  4. Realiza servicios periódicos. La rotación, la alineación y el balanceo ayudan a conservar un desgaste uniforme y un funcionamiento adecuado de las llantas.
  5. Evita cargar peso innecesario. Transportar objetos que no necesitas aumenta la carga sobre el vehículo y puede exigir más energía para superar la resistencia al rodamiento.

La presión correcta también favorece la seguridad y puede prolongar la vida útil de los neumáticos. Para obtener una lectura confiable, utiliza un medidor y consulta la recomendación del vehículo; no tomes como referencia principal la cifra colocada en el costado de la llanta, porque indica la presión máxima que puede soportar.

Además del mantenimiento, la forma de conducir influye en el consumo. Evitar aceleraciones bruscas, mantener una velocidad constante en trayectos largos y retirar cargas o accesorios que no se utilicen puede contribuir a aprovechar mejor el combustible.

Revisar las llantas toma pocos minutos y permite detectar a tiempo problemas que afectan el rendimiento, el desgaste y la seguridad del automóvil. Una presión adecuada y un mantenimiento regular son medidas sencillas para conducir de manera más eficiente.

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