Las recientes interrupciones del servicio eléctrico en la Península de Yucatán evidenciaron problemas en la infraestructura de transmisión y distribución, así como la necesidad de aumentar la disponibilidad de gas natural para la región. El gobierno federal trabaja en ambos frentes mediante obras de reforzamiento de la red, ampliaciones al gasoducto Mayakan y nuevas centrales de generación.
La presión sobre el sistema eléctrico no es nueva. Desde marzo de 2025, Yucatán, Quintana Roo, Campeche y otras entidades del sureste han registrado varios apagones masivos; el más reciente ocurrió entre la noche del 31 de agosto y la madrugada del 1 de septiembre de 2026, cuando más de 745 mil usuarios resultaron afectados durante varias horas.
Una demanda que creció más rápido que la infraestructura
El crecimiento turístico, industrial y poblacional de la Península elevó la demanda de electricidad durante los últimos años. Sin embargo, la ampliación de las redes de transmisión, distribución y generación no avanzó al mismo ritmo, lo que ha reducido el margen de respuesta del sistema ante fallas o periodos de alta demanda.
El apagón registrado entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre de 2026 afectó a usuarios de Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Chiapas. La Comisión Federal de Electricidad informó que la desconexión de dos líneas de transmisión provocó la interrupción y que el suministro fue restablecido posteriormente mediante maniobras coordinadas con el Centro Nacional de Control de Energía.
De acuerdo con información difundida sobre ese evento, Yucatán concentró la mayor cantidad de usuarios afectados, seguido de Quintana Roo. La magnitud del corte volvió a colocar en el centro del debate la confiabilidad de la red eléctrica peninsular y la capacidad de la región para sostener su crecimiento económico.
El gas natural, pieza central de la estrategia
Una de las principales respuestas planteadas por las autoridades es incrementar el suministro de gas natural para las centrales eléctricas de la Península. Este combustible es considerado estratégico porque una parte importante de la generación eléctrica del país depende de él y porque permite operar centrales de ciclo combinado con mayor capacidad.
En este contexto avanza la ampliación del gasoducto Energía Mayakan, sistema que abastece a los principales centros de consumo de la región. La obra contempla alrededor de 700 kilómetros de infraestructura y una inversión estimada en dos mil millones de dólares, con el objetivo de fortalecer el suministro de gas natural y reducir el riesgo de nuevas interrupciones.
La segunda fase del proyecto comenzó operaciones comerciales en mayo de 2026. La tercera y última etapa se encuentra en desarrollo y su conclusión está prevista para el primer semestre de 2027, de acuerdo con información de la empresa responsable. Una vez terminado el proyecto, la capacidad de suministro de gas para la región será más del doble de la disponible actualmente.
Mayakan también deberá conectarse con el gasoducto marino Puerta al Sureste mediante el ramal Paraíso, un tramo de aproximadamente 70 kilómetros cuya entrada en operación todavía está pendiente de definición.
Nuevas centrales para atender el crecimiento
La estrategia incluye además la construcción y puesta en operación de nuevas centrales de ciclo combinado. En Yucatán, la central Elvia Carrillo Puerto, ubicada en Mérida, incorpora una capacidad de 499 megawatts para atender la expansión turística, comercial e industrial.
A este proyecto se suma la central Riviera Maya-Valladolid, que añadirá más del doble de esa capacidad cuando entre en operación. Ambas obras forman parte de la cartera de proyectos impulsada por la Comisión Federal de Electricidad para ampliar la capacidad de generación en el sureste.
La secretaria de Energía, Luz Elena González, también anunció inversiones por 140 mil millones de pesos para ampliar la red nacional de gasoductos. El objetivo es garantizar el combustible necesario para las centrales existentes y las nuevas plantas que se incorporen al sistema.
El reto será comprobar la confiabilidad del sistema
Las obras anunciadas deberán demostrar que pueden traducirse en un servicio eléctrico más estable. La discusión ya no se limita a construir centrales o ductos, sino a asegurar que toda la infraestructura funcione de manera coordinada y tenga capacidad suficiente para responder a fallas, picos de demanda y necesidades de nuevos usuarios.
Para el sector empresarial, la disponibilidad de gas natural y la modernización de la red son condiciones necesarias para que las tarifas de media y alta tensión se acerquen a las de otras regiones industriales del país. También son factores relevantes para atraer inversiones, instalar nuevas empresas y generar empleos permanentes.
El resultado de las inversiones se medirá cuando las obras estén plenamente operativas y pueda observarse su efecto en la continuidad del servicio, los costos eléctricos y la actividad económica de Yucatán, Quintana Roo y el resto de la Península.






